EL AMOR Y SUS PREJUICIOS

 

Al Amor se le debe considerar, como el sentido más excitante del ser humano. No obstante, y por sus caracteres espectaculares, es necesario clasificarlo en sus clases de efectos; para diferenciarlo en sus semejanzas y sensaciones. Las dos principales clases del amor son: Amor materno-fraterno-amistoso y Amor sexual. Del primero nadie dudara de su importancia y necesidad. Su efectividad y sus impulsos se generan desde el interior de la mente, compartiendo sus sentimientos junto a los otros sentidos fundamentales. Con ello se despierta y se genera una energía vital, latente y verdadera que da sosiego y templanza a nuestro corazón, y con ello la felicidad que necesitamos.

El segundo Amor, el sexual, que también lo necesitamos para vivir en armonía, representa la esencia y la semilla para la procreación y bienestar humano. La práctica que se usa entre hombre y mujer con este sentido, es consubstancial e inherente al ser humano. Su costumbre es y ha sido cuestionada por los puritanos, porque en algunos casos la consideran negativa;  apartándose de las formas y normas básicas de la moral cristiana; las cuales  tienen que prevalecer entre el hombre y mujer. Preceptos estos, que no coinciden a veces, con el difícil y caótico proceso generativo sobre la contención carnal erótica.

También consideran los puritanos y algunos humanistas, que muchas veces su práctica es autoritaria y dominante, ofendiendo a la dignidad humana de la mujer. Hemos de recordar que el Amor sexual, siendo propicio y necesario para la vida del ser humano, se requiere practicarlo con una pasión ordenada y cariñosa; impuesta y obligada, eso si, por la fidelidad, intimidad, ternura y complicidad entre ambos contendientes; para que su efecto final sea amoroso y feliz y no morboso o escandaloso. Su energía emana en su origen, del caos que gobierna el hemisferio o lado derecho del cerebro; porque el otro hemisferio izquierdo del cerebro, gobernado por la razón, esta vedado para su homologo y auténtico Amor maternal. Por estas causas y otras consideraciones, se nota la desigualdad de los dos amores, sobre su efecto en el corazón; uno sosegado y el otro desasosegado con su latido.

Como conclusión final, diremos que algunas relaciones amorosas hombre-mujer, se pueden comparar a una comedia, fingimiento o engaño. En estos casos, la mujer aparenta frigidez simulada o dolor de cabeza; y el hombre en otros casos, una justificación de sus ausencias inventadas en un servicio laboral. Frente a estas imprecisiones, y en virtud de entregarse de lleno en la veracidad del amor; deberán tomarse las precauciones sobre el recelo o sospecha infundada, en una relación extraña o sorpresiva, para no incurrir en la traición o decepción y ser víctima de un amor no correspondido.

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