Los diferentes hábitat y biosistemas ibéricos o cantábricos, declarados espacios o monumentos naturales protegidos, lo han sido por los múltiples y diversos caracteres científico-naturales que contienen: Geológicos, botánicos, hidrográficos, zoológicos y paisajísticos.
El Parque Natural de Urquiola, es un museo natural con grandes valores geológicos, botánicos y paisajísticos y en menor importancia de los hidrográficos y zoológicos. Urquiola es el paradigma de la adaptación de las especies forestales halóctonas de cipreses lawson europeos y alerces alpinos, con las especies autóctonas de hayas, abedules, acebos y encinas. No tenemos datos e información para conocer si tales fenómenos de naturalización, afectaron en su día a la biocenología y corología de las rapaces del Monte Saibigain o las galliformes del Monte Ollargain de urogallos y faisanes.
La Hidrografía de Urquiola la constituyen tres ríos: Urquiola hacia Otxandio, Mendiola hacia Abadiño y Urkuleta- Mañaria hacia Durango. Estos dos últimos, que atraviesan los desfiladeros dominados y erosionados por las macro-canteras de calizas, son testigos permanentes de ruidos polvos contaminación y principalmente de la desintegración que esta sufriendo las rocas madres de la Creación. Una roca, símbolo de la cabra o rebeco muerto, que dio nombre y recuerdo permanente a Auntzillaitz (cabra-muerta en la roca).
Las formaciones calizas y crestas de la serrata del Amboto (Lanbotu o encapotado de niebla) son de una gran importancia para la ciencia Geológica, por representar uno de los fenómenos sedimentarios vasco-cantábricos, de la serie Urgoniana de calizas arrecifales del Aptiense, violentadas por la tectónica y orogenia pirenaica-alpina. Estas rocas observables del Aptiense, son de las más importantes de la Península Ibérica por su facies y constitución mineralógica; y sobre todo por el gran fenómeno sedimentario marino de la cuenca o depresión Vasco-Cantábrica (unión del Atlántico con el Mediterráneo) y su alzamiento posterior por la convulsión de los grandes movimientos alpinos.
Por tal motivo el laboreo de estos recursos minerales debe ser restringido y riguroso, con una gran limitación y respeto hacia el Medio Ambiente. Todavía se conserva en Aitzarte, junto a la ermita, molino y ferrería sobre el arroyo Mendiola, una placa muy significativa y sentimental, dedicada a dos ilustres científicos: Barandiaran y Aranzadi, hombres naturalistas que fueron buscando por estos parajes naturales y biológicos los fenómenos relativos a la Antropología y Geobotánica. Telesforo de Aranzadi, como era muy andarín, probablemente investigaba algunas asociaciones y alianzas entre la Flora rupícola virgen de Auntzillaitz y la acuática ribereña del río Mendiola, así como algunos endemismos de las Licopodiáceas.
Hoy día, ante el clamor y grito de protección de los biosistemas del Parque Natural de Urquiola, frente a la explotación desmesurada de los recursos naturales minerales, que no se hacen con medios adecuados, por la fragilidad del Medio Natural; las rocas del Auntzillaitz están indefensas entre dos frentes de voladuras, el de Mañaria por el Norte y el de Aitzarte por el Sur.
Los responsables del negocio de explotación de las calizas, debieran plantearse la firma de un compromiso serio, para irse acomodando legalmente a una explotación y una restauración científico-técnica sobre las cicatrices producidas por las voladuras, extracción y escombreras de estériles. En el futuro pueda ser necesaria una explotación subterránea como si se tratara de un laboreo como en las minas carbón.
Artículo editado en el Egin el día 14 de Octubre de 1994 (con la firma de Burugorako Beretar)
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